“De las peores estancias de mi vida, la cama incomodisima, estaban las patas rotas, las toallas grisáceas, las no persianas eran unas tablas de madera para tapar las ventanas que estaban agrietadas así que pasaba la luz, no había ni un triste ventilador y como hacía mucho calor nos tocó abrir las ventanas y nos comieron los bichos, así que horrible. Reclamaré a expedía ya que no considero que sea un alojamiento de 180€ una noche”
“De las peores estancias de mi vida, la cama incomodisima, estaban las patas rotas, las toallas grisáceas, las no persianas eran unas tablas de madera para tapar las ventanas que estaban agrietadas así que pasaba la luz, no había ni un triste ventilador y como hacía mucho calor nos tocó abrir las ventanas y nos comieron los bichos, así que horrible. Reclamaré a expedía ya que no considero que sea un alojamiento de 180€ una noche”
Rebeca