“La experiencia en el hotel Bailt, en la provincia de General Roca, fue muy mala. Desde muy temprano, alrededor de las 5:30 de la mañana, ya había muchísimo ruido que hacía imposible seguir descansando. Se escuchaban golpes, movimientos y actividad constante, como si no hubiera ningún tipo de control o respeto por el descanso de los huéspedes.
Además, el estado del edredón en la habitación dejaba mucho que desear: estaba visiblemente sucio al momento de llegar. Lo peor fue que, al solicitar el...