“Recepción cerrada al llegar y sin instrucciones de entrada. Encontramos la habitación con la llave puesta y un cartel con nuestro nombre. Éramos dos adultos y un niño de 12 años y sólo teníamos dos camas de 90 y no había ni supletoria ni sofá. Como no había nadie tuvimos que dormir juntos.
A la mañana siguiente se excusaron diciendo que ellos no tienen acceso a la edad del niño y que no nos iban a cobrar la supletoria cuando yo contraté y pagué sitio para tres personas”